Page 183 - Propiedad privada Institución y Derecho
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socialista y ella misma es un obstáculo para su implanta-
ción, es evidente que esta tensión profunda e inevitable no
permite entre ellas la paz, ni la coexistencia pacífica. En
virtud de estas razones, surge con claridad para todos los
católicos la siguiente verdad: favorecer la reforma rural
igualitaria constituye, en tesis, la violación deliberada de
todo el orden moral en lo más profundo de su contenido.
Es fácil ver que este asunto no es solamente una cuestión
económica. Leamos en San Pablo, que desobedecer a la ley
civil legítima es desobedecer al propio Dios:
Sométanse todos a las autoridades constituidas, pues no hay
autoridad que no provenga de Dios, y las que existen, por
Dios han sido constituidas. De modo que, quien se opone a
la autoridad, se rebela contra el orden divino, y los rebeldes
atraerán sobre sí mismos la condenación. En efecto, los ma-
gistrados no son de temer cuando se obra el bien, sino cuan-
do se obra el mal. ¿Quieres no temer la autoridad? Obra el
bien, y obtendrás de ella elogios, pues es para ti la autoridad
un servidor de Dios para el bien. Pero, si obras el mal, teme,
pues no en vano lleva espada, pues es un servidor de Dios
para hacer justicia y castigar al que obra el mal. Por tanto, es
preciso someterse, no solo por temor al castigo, sino también
en conciencia.
Por eso precisamente pagáis los impuestos, porque son fun-
cionarios de Dios, ocupados asiduamente en ese oficio. Dad
a cada cual lo que se debe: a quien impuestos, impuestos; a
quien tributo, tributo; a quien respeto, respeto; a quien ho-
nor, honor. Con nadie tengáis otra deuda que la del mutuo
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