Page 184 - Propiedad privada Institución y Derecho
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amor. Pues el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. En
efecto, lo de: No cometerás adulterio, no matarás, no robarás,
no codiciarás nada de los bienes de tu prójimo y todos los
demás preceptos, se resumen en esta fórmula: Amarás a tu
prójimo como a ti mismo. La caridad no hace mal al prójimo.
La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud. Y esto, tenien-
do en cuenta el momento en que vivimos. Porque es ya hora
de levantaros del sueño; que la salvación está más cerca de
nosotros que cuando abrazamos la fe. La noche está avanzada.
El día se avecina. Despojémonos, pues, de las obras de las ti-
nieblas y revistámonos de las armas de la luz. Como en pleno
día, procedamos con todo decoro:… (Romanos, 13, 1-14). 37
3. La única razón válida para desobedecer
Los hombres tienen una sola razón para no obedecer
los mandatos de la autoridad. Es cuando se le pide algo a
alguien, que sea abiertamente contrario a la Ley natural y
el Derecho divino, pues todas aquellas cosas en que se viola
la Ley natural o la voluntad de Dios, es malo mandarlas y
también es malo obedecerlas.
Así pues, si aconteciere que alguien sea obligado a elegir entre
dos cosas, a saber: despreciar los mandamientos de Dios o los
preceptos de los príncipes, el apóstol San Mateo enseña que se
debe obedecer a Jesucristo, que manda dar al César lo que es
del César y a Dios lo que es de Dios (Mt. 22, 21).
37 Carta a los Romanos, 13.
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