Page 55 - Propiedad privada Institución y Derecho
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la verdad, etc. La organización social y económica justa
y cristiana descansa, así, sobre el trazo fundamental de la
verdadera igualdad humana.
b. Además de la igualdad esencial común a todos los hom-
bres, existen desigualdades naturales accidentales puestas
por Dios, tales como el tipo de inteligencia, la fortaleza
espiritual para practicar las virtudes, las diferencias en
salud, capacidad de trabajo y muchas otras.
Entonces, si toda estructura social y económica orgánica
y viva debe estar en armonía con el orden natural de las
cosas, la desigualdad natural debe reflejarse en esa estructura
orgánica, y tal reflejo ocurre una vez que todos tengan lo
justo y digno. Así, los mejor dotados por la naturaleza
pueden adquirir más, por medio de su trabajo honesto y
por su administración prudente de la economía.
De esta manera es que la igualdad y la desigualdad se com-
pensan y se complementan, desempeñando papeles diver-
sos pero armónicos en un orden social justo y cristiano.
Esta regla, que respeta las justas desigualdades naturales,
constituye uno de los rasgos más admirables del orden uni-
versal. Todas las criaturas de Dios tienen lo que les compete
conforme a su propia naturaleza, y en esto son tratadas por
Él según la misma norma. Pero además de ésto, el Señor
otorga muchísimo a unos, mucho a otros, y, a otros, en fin,
apenas da lo adecuado.
Esas desigualdades forman una inmensa jerarquía en que
cada grado es como una nota musical para componer una
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