Page 67 - Propiedad privada Institución y Derecho
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inconcebible que alguien considerara que los metales y las
                piedras preciosas, las maderas finas, los tejidos preciosos o
                los excelentes instrumentos musicales fueran la excepción

                a  la  regla.  Los  bienes  preciosos  existen  por  designio  de
                la  voluntad divina  para el  justo deleite  del  espíritu, la
                inteligencia y la sensibilidad humana.


                El mismo título de bondad lo recibe un hermoso panorama,
                el aire puro, las aguas cristalinas, las flores, las aves del cielo,
                la diversidad de los peces  del  mar y todos los animales
                terrestres.  El  ornato  con  que  se  viste  la  naturaleza  y  el
                creado por el ser humano, son el medio que Dios dispuso
                para  elevar  la  existencia  humana,  promover  la  cultura,
                elevar el espíritu y dar a conocer la realeza, la grandeza,
                la sabiduría de la creación y el amor de Dios por todos los
                seres humanos y sus distintas culturas.


                Es con este espíritu de resaltar la dignidad de la sociedad
                que la Iglesia siempre utilizó los bienes para honrar lo que

                tiene de más sagrado, que es el culto divino. En todos los
                tiempos, siguiendo la enseñanza de su Fundador, estimuló
                a los individuos,  a las familias,  a las instituciones civiles
                de todo tipo, principalmente a los Estados y a las mismas
                instituciones  religiosas,  para  que  con  magnificencia  y
                templanza siguieran su ejemplo, adornando y dignificando
                la  grandeza  espiritual  de  todos  los  seres  humanos,  en
                todos los ambientes de la vida doméstica, social, política y
                religiosa.


                Una de las ventajas de la armoniosa  desigualdad de los
                bienes está, precisamente, en permitir que en las élites de la




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