Page 15 - Revista Bitacora
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una sociedad nueva, por medio de la construcción de colonias
igualitarias.
En esa línea de pensamiento ocultista, logrando una sociedad libre
de toda idea católica de religión y familia, la tecno ciencia sería la base
de la política en las nuevas repúblicas comunistas de América del Sur,
que en su conjunto serían llamadas “La Patria Grande. Todo en ellas
estaría regulado por una nueva religión llamada: “La Religión
Republicana”. Se observa entonces, como tiene sentido que en el pasado
los socialistas esotéricos y ocultistas herméticos del siglo XIX, intentaran
crear un santoral revolucionario de bienhechores de la humanidad o sea
de miembros del Gran Ser y diseñaron un calendario de santos
positivistas en el cual incluyeron al doctor Francia, dictador del Paraguay
(Siglo XIX). Parece que con Hugo Chávez la historia se repite.
Concebida como el Gran Ser, la humanidad es una entidad femenina
que congrega todos los hombres y mujeres del pasado, del presente y
del futuro, y que viene a ser el objeto de culto de la nueva religión. Para
entender mejor el asunto, es más o menos como decir que la totalidad
de la humanidad es Dios, y que con el avance de la mentalidad científica,
la política vendría a ser el vehículo que garantiza la convivencia social, la
libertad, la filantrópica, la ecológica y el progreso material. Esto es
indudablemente un pensamiento típico de la filosofía panteísta de fuerte
tendencia ecuménica.
Es en este contexto donde se
comprende la imagen que de sí mismo
construyó Chávez, de ser un líder
político – religioso, que forma parte de
la trilogía del Gran Ser y que es dueño
de un mesianismo terrenal con
promesas de mejorar la vida de los
pobres, la inclusión
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