Page 20 - Revista Bitacora
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enseña el doctor común de los cristianos, cuando dice:
El bien consiste en el orden, y es necesario que exista un orden
conveniente entre el hombre y sus semejantes en la vida ordinaria, tanto
en sus palabras como en sus obras; es decir, que uno se comporte con los
otros del modo debido. Es preciso, pues, una virtud que observe este
orden convenientemente. Y a esta virtud la llamamos amistad... (Santo
Tomás de Aquino, Suma Teológica, Parte II-IIae. Cuestión 114).
Cae por tanto en un grave reduccionismo, aquella publicidad que
difunde los conceptos de amor y amistad, como una simple satisfacción
de los apetitos y de trato indiferenciado entre las personas. Cuándo la
realidad nos está indicando que el amor y la amistad son realidades
ancladas en la bondad y armonía de las relaciones humanas, que
finalmente conceden brillo a las familias y confieren esplendor a la vida
civilizada.
Del argumento islámico de sed de justicia por fuera del derecho de
gentes y la sed de venganza por la propia mano para restablecer el
respeto por su religión, digamos con Cicerón: Summum ius, summa
iniuria (Justicia extrema, extrema injusticia).
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