Page 21 - Revista Bitacora
P. 21

La parábola de los dos mantos


                        Por: Álvaro Gallón Rodríguez
                        Bogotá, Julio de 2011

                        Una institución educativa es intelectualmente más rica, en la medida

                  en que desde su espíritu fundacional ordena su pensamiento a una visión
                  universal  de  las  cosas.  Esto  ocurre  cuando  sube  la  escalera  de  su
                  perfección moral visitando cada uno de sus ciclos formativos, hasta llegar

                  a ver en el conjunto la belleza de los esfuerzos que conforman todo su
                  cosmos.


                        Para comprender ésta reflexión, parece indicado el sueño de  ese

                  gran pedagogo que fue San Juan Bosco. Cuenta en sus relatos que en la
                  noche del 10 de septiembre de 1881,  mientras  dormía creyó  hallarse
                  paseando  en  compañía  de  los  directores  por  toda  la  institución  por  él

                  fundada, que es la Comunidad Salesiana.

                        En  una  gran  sala  magníficamente  adornada,  se  le  presentó  un

                  personaje de majestuoso aspecto. Un bello manto lo cubría, el cual tenía
                  unos diamantes resplandecientes. Tres los tenía sobre el pecho, en los

                  hombros  llevaba  dos  y  los  restantes  adornaban  el  resto  de  la  parte
                  posterior.  Los  diamantes  despedían  rayos  que  a  manera  de  llamitas

                  tenían  escritas  diversas  sentencias.  De  uno  salía  Fe:  los  que  oyen  y
                  cumplen la Ley de Dios poseerán su reino. Del otro, Esperanza: confiad

                  en Dios y no en los hombres. Del tercero Trabajo: remedio contra toda
                  concupiscencia. De los  que tenía en cada hombro,  Templanza: es
                  castidad  y  proporción;  Obediencia:  es  cumplir  los  reglamentos.  De  los

                  restantes  diamantes,  Pobreza:  consiste  en  ofrecer  cariño  y  dar  al  que
                  necesita y no simples palabras. De otro, Premio: momentáneo es lo que

                  padecemos, eterna es la felicidad y del último, Ayuno: vence todo género
                  de demonios.


                        Enseguida apareció una luz rodeando un cartel que decía: cómo se
                  corre  peligro  de  caer.  Y  en  medio  de  aquella  luz  reapareció  el  mismo

                  personaje, pero ahora melancólico. Su hermoso manto estaba



                                                                                                          19
   16   17   18   19   20   21   22   23   24   25   26