Page 32 - Bitácora No 02
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acciones que en algún punto se aparten de la
veneración y obediencia que se debe al Sumo
Pontífice, en términos de Derecho Canónico.
La Iglesia no es, la Iglesia nunca fue, la Iglesia
nunca será una prisión de conciencias. El vínculo de la
obediencia al Sucesor de Pedro, que nunca
romperemos, a quien amamos con lo más profundo
de nuestra alma, a quien atribuimos lo mejor de
nuestro amor, ese vínculo que oscilamos en el
momento mismo en que, aplastados por el dolor,
afirmamos nuestra posición. Y de rodillas,
contemplando con veneración la figura del SS Papa
Pablo VI, le expresamos toda nuestra fidelidad.
En este acto filial decimos al Pastor de los
Pastores: Nuestra alma es tuya, nuestra vida es tuya.
Envíanos lo que quieras. Simplemente no nos digas
que crucemos los brazos frente al lobo rojo que
embiste. A esto se opone nuestra conciencia.
La intrépida resistencia del cardenal Paul Yü Pin
Incluso en la década de 1970, tuvimos la alegría de ver, en
las gloriosas filas del episcopado chino, la intrépida resistencia
del ilustre compatriota de Su Eminencia, Emmo. Cardenal Paul
Yü Pin, entonces Arzobispo de Nanking y Rector de la
Universidad Católica de Taipei, Formosa (cfr. El Heraldo de la
Libertad, del 15/2/74, en una orden del Servicio de Noticias
Religiosas).
El cardenal declaró a la mencionada agencia, igual que
como confirma hoy Vuestra Eminencia, que sería una ilusión es-
perar que la China comunista cambiara su política antirreligiosa.
Esta aseveración es corroborada por el propio presidente Xi
Jinping, quien enfatizó en el XIX Congreso del PC que:
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