Page 72 - La Galeona de Cádiz
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prohibiera el comercio entre los
Virreinatos de Perú, Méjico y Filipinas.
Pero lógicamente el comercio no
cesó, sino que más bien se transformó
en contrabando, el cual, al no pagar
impuestos, ni navíos de guerra que lo
protegiera, mejoró los precios. A partir
de ahí todas las medidas que las
autoridades españolas tomaban se
convertían en mayores incentivos para
el contrabando, el cual siguió
aumentando desmesuradamente.
Si los cargamentos procedentes de
Europa eran voluminosos y bastante
diversificados, no fueron ni el pálido
reflejo de aquellos que llegaban de
Oriente y los buques retornaban a las
Filipinas cargados de oro y plata de
toda América, cochinilla de grana y
jabón.
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