Page 319 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
P. 319
Dios, la Santísima Trinidad, en esa luz
inmensa que nos penetraba hasta en lo más
íntimo del alma. Después decía:
Estábamos ardiendo en aquella luz y no nos
quemábamos.
¡Cómo es Dios! ¡No se puede decir! Esto sí
que nadie lo puede decir. Da pena que esté
tan triste. ¡Si yo le pudiese consolar!
Cierto día me preguntaron si Nuestra
Señora nos había mandado rezar por los
pecadores. Yo respondí que no. Luego cuando
pudo, mientras interrogaban a Jacinta, me
llamó y me dijo:
Tú ahora mentiste. ¿Como es que dijiste
que Nuestra Señora no nos mandó rezar por
los pecadores?
Por los pecadores, ¡no! Nos mandó rezar
por la paz, para que terminara la guerra. Por
los pecadores nos ordenó hacer sacrificios.
¡Ah!, es verdad. Ya estaba pensando que
habías mentido.
Comportamiento en Ourém
Ya dije anteriormente cómo pasó el día
313

