Page 317 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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Francisco anima a Lucía
En el transcurso de este mes, aumentó la
afluencia de gente de una manera
considerable; y también los contínuos
interrogatorios y censuras.
Francisco sufría bastante con esto y se
lamentaba diciendo a su hermana:
¡Qué pena! Si tú te hubieras callado, nadie
lo sabría. Si no fuese por ser mentira, diríamos
a toda la gente que no vimos nada, y todo
acababa. Pero eso no puede ser.
Cuando me veía perpleja con la duda,
echaba a llorar diciendo:
¿Pero, cómo es que tú puedes pensar que
es el demonio?
¿No viste a Nuestra Señora y a Dios en
aquella luz tan grande?
¿Cómo es que vamos a ir sin ti, si tú eres
quien tiene que hablar?
Ya de noche, después de la cena, volvió
otra vez a mi casa. Me llamó a la vieja era y me
dijo:
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