Page 410 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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Ahora y siempre el Rosario como
               invocación de paz universal

                     ¡Oh Rosario bendito de María; cuánta
               dulzura  al  verte  sostenido  por  la  mano  de  los
               inocentes,  de  los  sacerdotes  santos,  de  las

               almas puras, de los jóvenes y de los ancianos,
               de cuantos aprecian el valor y la eficacia de la
               oración, llevado por innumerables  y piadosas
               multitudes como emblema y como bandera
               augural de paz en los corazones y de paz para
               todas las gentes humanas!

                     Decir paz en  sentido humano y cristiano

               significa la penetración en las  almas de aquel
               sentido  de  verdad,  de  justicia,  de  perfecta
               fraternidad  entre  las  gentes,  que  disipa  todo
               peligro de  discordia, de confusión, que
               armoniza la voluntad de todos y de cada uno
               sobre las huellas de la doctrina evangélica,
               mediante la contemplación de los misterios de

               Jesús y de María, convertidos en algo familiar a
               la devoción universal: mediante el esfuerzo de
               cada alma, de todas las almas, hacia la práctica
               perfecta  de la ley  santa, que,  regulando los
               secretos del corazón, rectifica las acciones de
               cada  uno  hacia  el  cumplimiento  de  la  paz
               cristiana,  delicia  del  vivir  humano,  gusto
               anticipado  de  los  goces  imperecederos  y
               eternos.





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