Page 54 - Libro de Chiquinquirá
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Meditación para el día Quinto
¡Bendito es el fruto de tu vientre,
Jesús!
Abraham por su fe fue convertido
en bendición para todas las naciones
(Gn 12, 3).
Madre nuestra del cielo, por vuestra
fe vinisteis a ser la esclava del Señor, el
Tabernáculo vivo de la Divinidad y la
madre espiritual de todos los que
reconocen al verdadero Dios (Lc 1, 38-
42). Razón por la cual el Altísimo os
hizo libre de todo pecado.
Por la tradición de la Iglesia
conocemos la esmerada educación que
recibisteis de vuestros nobles padres
San Joaquín y Santa Ana, conforme a
las costumbres de la Casa Real de
David, la cual os preparó para alojar en
vuestro seno al mismo Dios hecho
hombre y cantar agradecida el
Magníficat.
Os rogamos que intercedáis por
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