Page 58 - Libro de Chiquinquirá
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Meditación para el día Octavo
¡Ahora y en la hora de nuestra
muerte!
Santa María, auxilio de los
cristianos. Tú fuisteis el modelo
perfecto de madre que el Padre Eterno
nos envió como la nueva Eva para que
siguiésemos a Jesucristo, tanto que os
hizo subir hasta su Presencia en cuerpo
y alma, para coronaros como Reina de
los Santos Ángeles, los hombres y todo
el universo creado.
En vos se cumplió la sentencia que
decretó sobre la serpiente el día que
engaño a Eva: “Yo pondré enemistades
entre ti y la mujer, y entre tu raza y la
descendencia suya: ella quebrantará tu
cabeza” (Gn 3:15).
Madre, os pedimos que oréis por
tantos familiares y amigos que ya
partieron para la eternidad, para que
les sea concedido el favor de salir
cuanto antes del purgatorio por los
méritos de vuestro Hijo, Nuestro Señor
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