Page 45 - Libro Nuestra Señora de La Estrella
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aprovechando la confusión del momento, regó el boato que
los españoles estaban próximos a tomar la ciudad para
destruirla, se auto nombró dictador del Estado Libre de
Antioquia y confirió el título de Ciudad a Medellín y
también a Marinilla. Durante su dictadura desterró a varios
comerciantes y sacerdotes españoles, confiscó sus bienes e
hizo fortificar algunos sitios estratégicos.
Para consolidar la ruptura con España promulgó la
Declaración de Independencia en la antigua sacristía (hoy
museo de arte religioso) de la Concatedral de San Nicolás
el Magno de Rionegro, que decía: «Que el Estado de
Antioquia desconoce por su rey a Fernando VII y a toda
otra autoridad que no emane directamente del Pueblo, o
sus Representantes», de esta manera rompía enteramente
con el gobierno de Bogotá y se separaba para siempre de la
Corona y Gobierno de España.
Una circunstancia que merece señalarse en el caso de
Medellín y el Valle de Aburrá, está relacionada con el
propio origen. Sobre este tema se ha escrito mucho y con
toda claridad, por ello basta con advertir que el Valle de
Aburrá fue poblado y no conquistado. Lo que realmente
ocurrió fue un prolongado proceso de poblamiento, que
llevó a la Corona de España a otorgarle el título de Villa de
Nuestra Señora de la Candelaria, en el sitio de Aná, en el
año 1675.
La ocupación del valle de Aburrá con sus hatos y
cultivos, fue un asentamiento de vecinos, el ejército de
Belalcázar que venía de Lima y Quito estaba compuesto de
andaluces, extremeños, castellanos vascos y catalanes,
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