Page 58 - Bitácora No 02
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testimonio de la verdad, que han animado los esfuerzos del
tiempo pasado. Es de esperar que el odio y la violencia
no triunfen en los corazones, sobre todo de quienes
luchan en favor de la justicia, sino que crezca en
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todos el espíritu de paz y de perdón.
El Papa San Pablo VI expresó su rechazo al comunismo en su
encíclica Ecclesiam suam de 1964 (Numeral 46). Allí indicó:
Es necesario condenar los sistemas ideológicos que niegan
a Dios y oprimen a la Iglesia, sistemas identificados
frecuentemente con regímenes económicos, sociales y
políticos, y entre ellos especialmente el comunismo ateo.
Pudiera decirse que su condena no nace de nuestra parte;
es el sistema mismo y los regímenes que lo personifican
los que crean contra nosotros una radical oposición de
ideas y opresiones de hechos. Nuestra reprobación es en
realidad, un lamento de víctimas más bien que una
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sentencia de jueces.
De otro lado, el Papa San Juan XXIII también alertó sobre el
comunismo en su encíclica Mater et Magistra de 1961, en el
numeral 34, resalta las palabras del papa Pío IX:
El Sumo Pontífice manifiesta además que la oposición en-
tre el comunismo y el cristianismo es radical. Y añade qué
los católicos no pueden aprobar en modo alguno la doc-
trina del socialismo moderado. En primer lugar, porque la
concepción socialista del mundo limita la vida social del
hombre dentro del marco temporal, y considera, por
tanto, como supremo objetivo de la sociedad civil el bie-
nestar puramente material; y en segundo término, por-
que, al proponer como meta exclusiva de la organización
social de la convivencia humana la producción de bienes
materiales, limita extraordinariamente la libertad, olvi-
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dando la genuina noción de autoridad social.
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