Page 27 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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promesa del  cielo,  la  Virgen  vino  pronto  para
               llevarse  al  cielo  a  Francisco  (el  4  de  abril  de
               1919) y a Jacinta (el 20 de febrero de 1920).


                     Ambos murieron sin haber tenido necesidad
               de  aprender  a  leer ni  escribir.  Lucía,  por  el
               contrario, quedaba en esta vida, como le dijo la
               Virgen «para hacerme conocer y amar». Y Lucía
               ha  cumplido  esto  maravillosamente  con  sus

               muchos testimonios; pero, sobre todo, con sus
               escritos.  Entre  ellos,  forman  un  grupo  literario
               especial,  y  desde  luego  el  más  importante  de
               todos, las que llamamos «Memorias».


                     Los  escritos  que  felizmente  va  a  tener  en
               sus manos el lector, los llamamos «Memorias»,
               porque,  efectivamente,  es  a  este  género
               literario al que más se asemejan, no obstante su

               misma  aparencia  de  «Cartas»,  o  aun,  en
               ocasiones, de «autobiografía».

                     Desde luego que la Hermana Lucía no tenía

               pretensión  algu-  na  literaria  al  escribir  estos
               admirables documentos. Ella escribía porque se
               lo  habían  mandado.  Y  puede  afirmarse  que  la
               Hermana Lucía  nunca  escribió  nada  por

               voluntad  propia.  Esto  no  quiere  decir  que, a
               veces, ella misma en el curso de su obra, no se
               sienta  arrebatada  por  los  asuntos  mismos  que

               toca,  y  dé  la impresión  de que  «hace


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