Page 310 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
P. 310
movía a callarnos.
Inmediatamente contamos a Francisco,
todo cuanto Nuestra Señora había dicho. Y él,
feliz, manifestando lo alegre que se sentía por
la promesa de ir al Cielo, cruzando las manos
sobre el pecho, decía:
Querida Señora mía, rezaré todos los
rosarios que Tú quieras.
Y desde entonces tomó la costumbre de
separarse de nosotras como paseando; y, si
alguna vez le llamaba y le preguntaba sobre lo
que estaba haciendo, levantaba el brazo y me
mostraba el rosario. Si le decía que viniese a
jugar, que después rezaríamos todos juntos,
respondía:
Después rezo también. ¿No recuerdas que
Nuestra Señora dijo que tenía que rezar
muchos rosarios?
Cierto día, me dijo:
Gocé mucho al ver el Ángel, pero más aún
me gustó Nuestra Señora. Con lo que más
gocé, fue ver a Nuestro Señor, en aquella luz
304

