Page 311 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
P. 311
que Nuestra Señora nos introdujo en el pecho.
¡Gozo tanto de Dios! ¡Pero Él está tan
disgustado a causa de tantos pecados! Nunca
debemos cometer ninguno.
Ya dije, en el segundo escrito sobre Jacinta,
cómo fue él quien me dio la noticia de que ella
había faltado a nuestro acuerdo de no decir
nada. Y como él era de la misma forma de
pensar sobre la guarda del secreto, añadió
con aire triste:
Yo, cuando mi madre me preguntó si era
verdad, tuve que decir que sí, para no mentir.
A veces decía:
Nuestra Señora dijo que tendríamos que
sufrir mucho. No me importa; sufro todo cuanto
ella quiera. Lo que yo quiero es ir al Cielo.
Cierto día en que yo me mostraba
descontenta con la persecución, que tanto
dentro como fuera de la familia comenzaba a
levantarse, él procuró animarme, diciendo:
Deja ya. ¿No dijo Nuestra Señora que
íbamos a tener que sufrir mucho, para reparar
a Nuestro Señor y a su Inmaculado Corazón de
tantos pecados con que son ofendidos? ¡Ellos
305

