Page 387 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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Además, en el solemne discurso del
               consistorio exhortó a todos con estas palabras:
               "Debemos  rezar  a  Cristo  .  .  .  redentor  de  la
               humanidad,  para  que  la  paz  y  la  libertad  de
               profesar la fe sean  devueltas  a los infelices
               hijos de Rusia . . . y deseamos que según esta

               intención,  es  decir,  para  Rusia,  se  reciten
               aquellas  oraciones  que  Nuestro  predecesor
               León XIII, de feliz memoria, mandó decir a los
               sacerdotes junto con el  pueblo  después de la
               Santa  Misa;  los  obispos  y  el  clero  regular  y
               secular, con todo cuidado, procuren inculcar lo
               anterior a sus fieles o a cualquiera que asista a
               la Santa Misa, y se lo recuerden a menudo". (5)


                     Imparcialidad del Sumo Pontífice

                     Confirmamos  y  renovamos  de  buen  grado
               esta  exhortación  y este mandato, ya  que la
               situación religiosa entre vosotros  no es
               ciertamente  mejor  en  la  actualidad,  y  porque

               nos sentimos  animados  por  el  mismo vivo
               afecto y preocupación por estos pueblos.

                     Cuando  estalló  el  último  terrible  y  largo
               conflicto, hicimos todo lo que estuvo a Nuestro
               alcance,  con  la  palabra,  con  la  exhortación  y
               con la acción, para que los desacuerdos fueran
               sanados por una paz justa y equitativa, y para
               que todos los pueblos, sin diferencia de raza, se

               unieran         amistosa         y      fraternalmente,            y



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