Page 388 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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trabajaran juntos  para lograr una mayor
               prosperidad.

                     Nunca,  ni  siquiera  en  ese  momento,  salió
               de  Nuestra  boca  una  palabra  que  pudiera
               parecer  injusta  o  dura  para  una de las partes

               beligerantes.  Ciertamente  reprendimos,  como
               es  debido,  cualquier  iniquidad  y  cualquier
               violación  del  derecho;  pero  lo  hicimos  de  tal
               manera  que evitamos con toda  diligencia todo
               aquello  que pudiera convertirse, aunque fuera
               injustamente, en causa de mayor aflicción para
               los pueblos oprimidos. Y cuando hubo presiones
               de  algunos  sectores  para  que  Nosotros,  de

               alguna manera, verbalmente o por escrito,
               aprobáramos  la  guerra  emprendida  contra
               Rusia en 1941, nunca lo consentimos, como se
               lo  expresamos abiertamente el 25 de febrero
               de 1946, en el discurso ante el Sagrado Colegio
               y  en todas las  representaciones diplomáticas
               ante la Santa Sede. (6)


                     Por la libertad de las almas y por la
               justicia

                     Cuando se trata de defender la causa de la
               religión,  de  la  verdad,  de  la  justicia  y  de  la
               civilización  cristiana,  no  podemos  ciertamente
               callar; pero a esto se dirigen siempre nuestros
               pensamientos y nuestras intenciones, para que,

               no  por  la  violencia  de  las  armas,  sino  por  la



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