Page 389 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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majestad del derecho, sean gobernados todos
los pueblos; y que cada uno de ellos, en su
propio derecho de libertad civil y religiosa
dentro de los límites de su propio país, sea
conducido a la concordia, a la paz y a esa vida
laboriosa, por la cual los ciudadanos
individuales pueden procurarse las necesidades
de alimentación, habitación, sustento y
gobierno de sus familias.
Nuestras palabras y exhortaciones
conciernen y se refieren a todas las naciones, y
por tanto también a ti, que estás siempre
presente en Nuestro corazón, y cuyas
necesidades y calamidades queremos aliviar
según Nuestras fuerzas.
Aquellos que no aman la mentira sino la
verdad saben que durante todo el curso del
reciente y más amargo conflicto hemos sido
imparciales hacia todos los beligerantes, y lo
hemos demostrado a menudo de palabra y de
hecho; y hemos incluido en Nuestra más
ardiente caridad a todas las naciones, incluso a
aquellas cuyos líderes se declaran enemigos de
esta Sede Apostólica, y hasta a aquellas en las
que los negadores de Dios se oponen
ferozmente a todo lo que es cristiano y divino,
y buscan borrarlo de las mentes de los
ciudadanos.
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