Page 390 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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Porque  por mandato de Jesucristo, que
               confió todo el rebaño del pueblo cristiano a San
               Pedro,  príncipe  de  los  apóstoles  (cf.  Jn  21,15-
               17)  -cuyo indigno sucesor  somos-, amamos  a
               todos los pueblos con intenso amor y deseamos
               procurar  la  prosperidad  terrenal  y  la  salud

               eterna  de  cada  uno.  Todos,  por  tanto,  ya  sea
               que estén en guerra entre sí  por la fuerza de
               las  armas,  o  en  contienda  por  graves
               disensiones, son considerados por Nosotros
               como otros tantos  hijos amados; y nada más
               deseamos, nada más pedimos a Dios para ellos
               por  medio  de  la  oración,  sino  su  mutua
               concordia,  la  paz  justa  y  verdadera,  y  una

               prosperidad  cada  vez mayor.  En  efecto,  si
               algunos, por estar engañados por la mentira y
               la     calumnia,        Nos      profesan        una      abierta
               hostilidad, Nos animamos hacia ellos con mayor
               piedad y más ardiente afecto.

                     Condena del error y caridad para el
               errante


                     Indudablemente,             hemos        condenado           y
               rechazado  -como  exige  el  deber  de  Nuestro
               oficio-  los errores que los  defensores del
               comunismo  ateo  enseñan  y  se  esfuerzan  por
               propagar  en  gran  detrimento  y  ruina  de  los
               ciudadanos; pero  a los descarriados, lejos de
               rechazarlos, deseamos que vuelvan a la verdad

               y  sean  conducidos  al  camino  correcto. En



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