Page 430 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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La Asunción de María al cielo

                     La imagen soberana de María se ilumina e
               irradia  en la  suprema exaltación  que puede
               alcanzar una criatura.  ¡Qué bella escena de
               gracia,  dulzura,  solemnidad,  la  dormición  de

               María,  tal  como  los  cristianos  de  Oriente  la
               contemplan! Recostada  en el plácido sueño  de
               la muerte, Jesús está junto a ella, y la retiene
               en su corazón, como si el alma de María fuese
               un niño, para indicar el prodigio de la inmediata
               resurrección y glorificación.

                     Los  cristianos  de  Occidente  prefieren

               seguir,  levantando  los  ojos  y  el  corazón,  la
               asunción de María en cuerpo y alma hacia los
               reinos eternos. Así la han visto y representado
               los artistas más insignes, belleza divina
               incomparable. Sigámosla así, dejándonos llevar
               entre la angélica procesión.


                     Motivo  de consuelo y  de confianza  de los
               días de dolor para aquellas almas privilegiadas
               -y todos los podemos ser- que Dios prepara en
               silencio para el triunfo más bello, el triunfo del
               altar.

                     El misterio de la Asunción nos familiariza
               con el  pensamiento  de la muerte, de  nuestra
               muerte,  en  una  luz  de  plácido  abandono en  el

               Señor;  nos familiariza  y reconcilia  con la idea



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