Page 426 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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inmensa  tristeza de la Sangre  que el  Hijo  de
               Dios derramó también por ellos; el misterio de
               los pecadores obstinados, de los incrédulos, de
               aquellos que recibieron y  reciben, y  luego la
               rechazan,  la  luz  del  Evangelio.  Y  la  oración  se
               dilata en un  ansia  de  justa  reparación,  en  un

               horizonte de amplitud misionera porque la
               Sangre  Preciosísima,  derramada  por  todos  los
               hombres, proporcione a todos la salvación y la
               conversión: la sangre de Cristo, prenda de vida
               eterna.

                              MISTERIOS GLORIOSOS


                     La Resurrección de Nuestro Señor

                     Es  el  misterio  de  la  muerte  dominada  y
               vencida; desde la muerte a los esplendores de
               la  victoria  y  de  la  gloria.  Nos  enseña  el  más
               grande triunfo de Cristo; y a la vez contiene la
               seguridad del  triunfo  de la Santa  Iglesia

               Católica más allá de las adversidades y de las
               persecuciones de la historia del pasado y las del
               futuro.  Cristo  vence,  reina, impera.  Viene bien
               recordar que la primera aparición de Cristo
               resucitado fue  para  las piadosas mujeres que
               estuvieron muy cerca de él en su vida y en sus
               sufrimientos hasta el Calvario.

                     En estos esplendores del misterio la mirada

               de  nuestra  fe  contempla,  unidas  a  Jesús



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