Page 423 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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sociedad, especialmente en las almas jóvenes,
más expuestas a las seducciones de los
sentidos; y pedir a la vez el don de la robustez
de carácter, de la fidelidad a los propósitos
hechos y a las enseñanzas recibidas.
La coronación de espinas.
Es el misterio cuya contemplación se ajusta
mejor aquellos que llevan el peso de graves
responsabilidades en el cuidado de las almas y
en la dirección del cuerpo social: es, por tanto,
el misterio de los Papas, de los obispos, de los
párrocos, el misterio de los gobernantes, de los
legisladores, de los magistrados. Sobre la
cabeza de este Rey, la corona de espinas.
También sobre sus cabezas hay una corona en
la cual está, sí, una aureola de dignidad y de
distinción, corona de una autoridad que
procede de Dios y es divina; sin embargo, está
tan entretejida de elementos que pesan, que
punzan, que procuran espinas y disgustos; por
no hablar del dolor que nos causan las
debilidades y las culpas de los hombres, cuando
más se les ama y se tiene el deber de ser para
ellos aquel que representa al Padre que está en
los cielos. Entonces, el amor mismo se
convierte, como para Jesús, en una corona de
espinas que los hombres entretejen sobre la
cabeza de quien los ama.
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