Page 424 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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Otra aplicación nos hace pensar en las
               graves responsabilidades de quien ha recibido
               mayores  talentos  y  está  obligado  a  hacerlos
               fructificar mediante el ejercicio continuo de sus
               facultades,  de su  inteligencia. El  servicio  del
               pensamiento, es decir, el empeño que se exige

               a quien de ellas está  más dotado  para luz  y
               guía  de  los  otros,  debe  ser  llevado  con
               paciencia, rechazando las tentaciones del
               orgullo,  del  egoísmo,  de  la  disgregación  que
               demuele.

                     La vía de la cruz


                     La vida humana es un peregrinar continuo,
               largo y pesado. Arriba, arriba, por la escarpada
               pedregosa,  por  el  camino  a  todos  señalado  en
               aquella       colina.      En      este      misterio       Cristo
               representa  al  género  humano.  ¡  Ay  si  no
               hubiese una cruz para cada uno! El hombre se
               vería  tentado  de  egoísmo,  de  hedonismo,  de

               insensibilidad, y sucumbiría.

                     El  fruto  que  proviene  de la  contemplación
               de Jesús que sube al Calvario es el de acoger y
               besar la cruz  llevándola con  generosidad y
               alegría  según  las  palabras  de  la  Imitación  de
               Cristo: «En la cruz está la salvación, en la cruz
               está la vida, en la cruz, está la protección
               contra los enemigos, la efusión de una celestial

               suavidad» (Lib. II, cap. 12, 2).



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