Page 422 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
P. 422

envolver y proteger la verdadera salud  del
               hombre,  en  su  totalidad,  como  ser  corporal  y
               espiritual.

                     De ello deriva una  gran enseñanza para
               todos.  Nosotros  no  estamos  llamados  al

               martirio cruento, sino a le disciplina constante,
               cotidiana  de  las  pasiones.  Por  este  camino,
               verdadero  «camino  de  la  cruz»,  camino
               cotidiano, inevitable, indispensable,  que a
               veces  por  sus  exigencias  puede  convertirse  en
               heroico,  llegamos  paso  a  paso  a  asemejarnos
               cada vez más perfectamente con Jesucristo,  a
               la participación de sus méritos, a la ablución en

               su  Sangre  inmaculada  de  toda  culpa  en
               nosotros y en todos.  No  se llega mediante
               fáciles        exaltaciones,           fanatismos            quizá
               inocentes, pero nunca inocuos.

                     La  Madre  Dolorosa  le  vio  así  flagelado:
               ¡imaginamos  con cuánta aflicción! Cuántas

               madres          quisieran         gozar        de       ver       el
               perfeccionamiento  moral  de  sus  hijos  a  través
               de la  disciplina de la educación,  de la
               instrucción,  de  una  vida  sana;  sin  embargo,
               tienen a veces  que llorar viendo insatisfechas
               tantas esperanzas, tantas fatigas.

                     La  intención  de  las  avemarías  del  misterio
               será,  pues,  invocar  del  Señor  el  don  de  la

               pureza  de costumbres  en las familias  y en la



               416
   417   418   419   420   421   422   423   424   425   426   427