Page 444 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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Acto de Consagración al
Corazón Inmaculado de María
Oh María, Madre de Dios y Madre nuestra,
nosotros, en esta hora de tribulación,
recurrimos a ti. Tú eres nuestra Madre, nos
amas y nos conoces, nada de lo que nos
preocupa se te oculta. Madre de misericordia,
muchas veces hemos experimentado tu ternura
providente, tu presencia que nos devuelve la
paz, porque tú siempre nos llevas a Jesús,
Príncipe de la paz.
Nosotros hemos perdido la senda de la paz.
Hemos olvidado la lección de las tragedias del
siglo pasado, el sacrificio de millones de caídos
en las guerras mundiales.
Hemos desatendido los compromisos
asumidos como Comunidad de Naciones y
estamos traicionando los sueños de paz de los
pueblos y las esperanzas de los jóvenes.
Nos hemos enfermado de avidez, nos
hemos encerrado en intereses nacionalistas,
nos hemos dejado endurecer por la indiferencia
y paralizar por el egoísmo.
Hemos preferido ignorar a Dios, convivir
con nuestras falsedades, alimentar la
agresividad, suprimir vidas y acumular armas,
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