Page 468 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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Categoría teológica

                     La carta más antigua de San Pablo que nos
               ha  sido  conservada,  tal  vez  el  escrito  más
               antiguo  del  Nuevo  Testamento,  la  Primera
               Carta a los Tesalonicenses,  me parece que

               ofrece una indicación.

                     El Apóstol dice en ella:

                      «No apaguéis el Espíritu, no despreciéis las
               profecías;  examinad  cada  cosa  y  quedaos  con
               lo que es bueno» (5, 19-21).


                      En todas las  épocas  se le ha dado  a la
               Iglesia el carisma de la profecía, que debe ser
               examinado, pero que tampoco puede ser
               despreciado. A  este respecto,  es necesario
               tener presente que la profecía en el sentido de
               la Biblia no quiere decir predecir el futuro, sino
               explicar la voluntad de Dios para el presente, lo

               cual muestra el recto camino hacia el futuro. El
               que  predice  el  futuro  se  encuentra  con  la
               curiosidad de la razón, que desea apartar el
               velo del porvenir.

                     El  profeta  ayuda  a  la  ceguera  de  la
               voluntad y del pensamiento y aclara la voluntad
               de Dios como  exigencia e indicación  para el
               presente. La importancia de la predicción  del

               futuro en este caso es  secundaria. Lo  esencial



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