Page 471 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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a la manifestación externa sensible.

                     Ver interiormente no significa que se trate
               de fantasía,  como  si fuera sólo  una expresión
               de  la  imaginación  subjetiva.  Más  bien  significa
               que  el  alma  viene  acariciada  por  algo  real,

               aunque suprasensible, y es capaz de ver lo no
               sensible,  lo  no  visible  por  los  sentidos,  una
               especie de visión con los «sentidos internos».

                     Se trata de verdaderos  «objetos»,  que
               tocan el alma, aunque no  pertenezcan  a
               nuestro  habitual  mundo  sensible.  Para  esto  se
               exige una vigilancia interior  del corazón  que

               generalmente no se tiene a causa de la fuerte
               presión de las realidades externas y de las
               imágenes y pensamientos que llenan el alma.

                     La  persona  es  transportada  más  allá  de  la
               pura  exterioridad  y  otras  dimensiones  más
               profundas de la realidad la tocan, se le hacen

               visibles. Tal vez por eso se puede comprender
               por qué  los  niños  son  los  destinatarios
               preferidos  de  tales  apariciones:  el  alma  está
               aún  poco alterada y su capacidad interior de
               percepción está aún poco  deteriorada.  «De la
               boca de los niños y de los lactantes has recibido
               la alabanza», responde Jesús con una frase del
               Salmo  8 (v.3) a la  crítica de los Sumos
               Sacerdotes y de los ancianos,  que encuentran

               inoportuno el grito de « hosanna » de los niños



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