Page 470 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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aclarar  brevemente  un  poco  su  carácter
               antropológico (psicológico).

                     La antropología teológica distingue en este
               ámbito tres formas de percepción o «visión»: la
               visión  con  los  sentidos,  es  decir  la  percepción

               externa corpórea, la percepción interior y la
               visión espiritual (visio sensibilis – imaginativa –
               intellectualis).

                     Está  claro que  en las visiones  de Lourdes,
               Fátima, etc. no se trata de la normal percepción
               externa de los sentidos: las imágenes y las
               figuras, que se ven, no se hallan exteriormente

               en el espacio,  como se  encuentran un  árbol  o
               una casa. Esto es absolutamente evidente, por
               ejemplo, por lo  que se  refiere  a la visión del
               infierno  (descrita  en  la  primera  parte  del
               «secreto»  de Fátima) o también la visión
               descrita en la tercera parte del «secreto», pero
               puede        demostrarse          con      mucha         facilidad

               también en las  otras visiones, sobre todo
               porque  no todos los  presentes las veían, sino
               de hecho sólo los «videntes».

                     Del  mismo  modo  es  obvio  que  no  se  trata
               de una «visión» intelectual, sin imágenes, como
               se  da  en  otros  grados  de  la  mística.  Aquí  se
               trata  de  la  categoría  intermedia,  la  percepción
               interior, que ciertamente tiene en el vidente la

               fuerza de una presencia que, para él, equivale



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