Page 472 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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(Mt 21, 16).
La «visión interior» no es una fantasía, sino
una propia y verdadera manera de verificar,
como hemos dicho. Pero conlleva también
limitaciones. Ya en la visión exterior está
siempre involucrado el factor subjetivo; no
vemos el objeto puro, sino que llega a nosotros
a través del filtro de nuestros sentidos, que
deben llevar a cabo un proceso de traducción.
Esto es aún más evidente en la visión
interior, sobre todo cuando se trata de
realidades que sobrepasan en sí mismas
nuestro horizonte. El sujeto, el vidente, está
involucrado de un modo aún más íntimo. Él ve
con sus concretas posibilidades, con las
modalidades de representación y de
conocimiento que le son accesibles. En la visión
interior se trata, de manera más amplia que en
la exterior, de un proceso de traducción, de
modo que el sujeto es esencialmente
copartícipe en la formación como imagen de lo
que aparece. La imagen puede llegar solamente
según sus medidas y sus posibilidades. Tales
visiones nunca son simples «fotografías» del
más allá, sino que llevan en sí también las
posibilidades y los límites del sujeto perceptor.
Esto se puede comprender en todas las
grandes visiones de los santos; naturalmente,
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