Page 482 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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La conclusión del «secreto» recuerda
imágenes que Lucía puede haber visto en libros
de piedad y cuyo contenido deriva de antiguas
intuiciones de fe. Es una visión consoladora,
que quiere hacer maleable por el poder
salvador de Dios una historia de sangre y
lágrimas.
Los ángeles recogen bajo los brazos de la
cruz la sangre de los mártires y riegan con ella
las almas que se acercan a Dios. La sangre de
Cristo y la sangre de los mártires están aquí
consideradas juntas: la sangre de los mártires
fluye de los brazos de la cruz. Su martirio se
lleva a cabo de manera solidaria con la pasión
de Cristo y se convierte en una sola cosa con
ella. Ellos completan en favor del Cuerpo de
Cristo lo que aún falta a sus sufrimientos (cf.
Col 1,24). Su vida se ha convertido en
Eucaristía, inserta en el misterio del grano de
trigo que muere y se hace fecundo.
La sangre de los mártires es semilla de
cristianos, ha dicho Tertuliano. Así como de la
muerte de Cristo, de su costado abierto, ha
nacido la Iglesia, así la muerte de los testigos
es fecunda para la vida futura de la Iglesia. La
visión de la tercera parte del «secreto», tan
angustiosa en su comienzo, se concluye pues
con una imagen de esperanza: ningún
sufrimiento es vano y, precisamente, una
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