Page 55 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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rezar el Rosario para alcanzar esas peticiones
durante el año. Y continuó:
Sacrificaos por los pecadores, y
decid muchas veces, en especial cuando
hagais algun sacrificio:
«Oh Jesús, es por tu amor, por la
conversión de los pecadores y en
desagravio por los pecados cometidos
contra el Inmaculado Corazón de María».
Al decir estas últimas palabras, abrió de
nuevo las manos como en los meses pasados.
El reflejo parecía penetrar en la
tierra y vimos como un mar de fuego.
Sumergidos en ese fuego, los demonios
y las almas, como si fuesen brasas
transparentes y negras o bronceadas,
con forma humana que fluctuaban en el
incendio, llevadas de las llamas que de
ellas mismas salían.
Juntamente en medio de nubes de
humo cayendo por todos los lados,
semejantes al caer de las pavesas en los
grandes incendios, sin peso ni equilibrio,
entre gritos y gemidos de dolor y
desesperación, que horrorizaban y
hacían estremecer de pavor.
Los demonios distinguíanse por
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