Page 145 - Nuestra Señora de Chiquinquirá de La Estrella
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y nuestro corazón estará inquieto hasta que encuentre
descanso en ti.”
En ese reino de la oscuridad espiritual y de tinieblas
dominado tiránicamente por Satanás y los demás ángeles
caídos, solo existe el temblar y crujir de dientes de los que
despreciaron a Dios y sus mandamientos, según enseña
Jesucristo Nuestro Señor (Mat 24, 51).
A. Las virtudes teologales
La primera y principal manera en que las distintas
luces primordiales se comunican es por medio de las tres
virtudes llamadas teologales. Se llaman así porque se re-
fieren a la relación del ser humano con Dios y sin estas vir-
tudes es imposible alcanzar la salvación eterna. Ellas están
infundidas por Dios en el alma humana, que sin coartar su
libertad hacen parte entrañable de la naturaleza de su ser,
son intuitivas y siendo la raíz de todas las demás virtudes
humanas, constituyen el cimiento de todo el edificio espi-
ritual. Estas virtudes son: Fe, Esperanza y Caridad.
1. Virtud de la Fe
Su símbolo es el escudo del combatiente que lo
protege de la tentación de la duda que el demonio trata
de sembrar en el alma de los que confiesan a Jesucristo
como su Rey y Señor. Siendo Dios infinitamente bueno y
veraz, a Él le pertenece hacer las obras de la redención no
sólo bien, sino de modo óptimo. Por esto la Encarnación
del Verbo de Dios debía realizarse de la manera en que
Él mismo la hizo: Se lee en San Lucas que para Dios nada
es imposible (Luc 1, 34-37).
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