Page 146 - Nuestra Señora de Chiquinquirá de La Estrella
P. 146
2. Virtud de la Esperanza
Está en el corazón de cada persona el deseo de
alcanzar su felicidad y tranquilidad eterna, de lo contrario
la vida humana no tendría sentido.
Por la virtud de la esperanza confiamos en que
obtendremos la gloria prometida por Jesucristo a quienes
cumplen sus mandamientos y sin dureza de corazón
para realizar las buenas obras, se dejan orientar por la
Iglesia y fortalecer por la gracia. Por eso esta virtud se
simboliza con el yelmo que protege la cabeza del com-
batiente, en el sentido de que nos hace comprender las
verdades eternas y sobreponernos con valentía sobre las
pésimas doctrinas y las ideas perversas o malos conse-
jos que escuchamos, alejándonos de una malentendida
autonomía de la conciencia, las malas compañías y de la
perversión del mundo.
3. Virtud de la Caridad o del amor de Dios
El primero de los mandamientos es amar a Dios
sobre todas las cosas. La caridad es amor recibido y
ofrecido. Es “gracia” (cháris). Su origen es el amor que
brota del Padre por el Hijo, en el Espíritu Santo. Es amor
que desde el Hijo desciende sobre nosotros. Es amor
creador, por el que nosotros somos; es amor redentor,
por el cual somos recreados. Es el Amor revelado, puesto
en práctica por Cristo (cf. Jn 13,1) y “derramado en
nuestros corazones por el Espíritu Santo” (Rom 5,5). Los
hombres, destinatarios del amor de Dios, se convierten
en sujetos de caridad, llamados a hacerse ellos mismos
146

