Page 148 - Nuestra Señora de Chiquinquirá de La Estrella
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Existen algunas reglas para ejercitarnos en la virtud
de la prudencia:
a) Nunca es permitido hacer el mal para obtener
un bien.
b) Tratad a los hombres de la misma manera que
quisierais que ellos os tratasen a vosotros, dice
Jesucristo en las bienaventuranzas (Luc 6,31).
c) ¿Tienes tú una fe ilustrada?; tenla para contigo
delante de Dios y obra según ella. Dichoso aquel
que no es condenado por su misma conciencia
en lo que resuelve. (Rom 14,22).
d) La caridad debe actuar siempre con respeto hacia
la conciencia del prójimo: Así sucede que, pecando
contra los hermanos, y llagando su conciencia poco
firme, venís a pecar contra Cristo. (Co 8,12).
El juicio natural debe ser asistido por la fidelidad
a los diez mandamientos, por las virtudes de la fe, la
esperanza y la caridad y por la gracia de Dios, para decidir
cómo actuar en cada caso particular. Esto se deduce de
algunos comportamientos concretos que relata la Biblia;
por ejemplo, frente a la posibilidad de circuncidar a los
primeros discípulos, la prudencia de San Pablo lo lleva
a actuar de manera diversa en el caso de Timoteo (Hech
16, 3) y de Tito (Ga 2, 3), según lo que más convenía a la
comunidad.
En la cultura moderna la caridad ha adquirido un
significado sentimental, que muchas veces no tiene en
cuenta que primero se debe cumplir con la justicia y
la palabra prudencia oscila entre dos significados: por
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