Page 37 - Libro Nuestra Señora de La Estrella
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Corriendo la misma suerte los Garrapas, que siempre
fueron comidos por otras naciones.
Si bien es verdad que he advertido, en veintiún
años que hace que estoy en estas Indias, están más
consumidas y casi del todo acabadas las tribus de los
que comían carne humana, tal como también se ve en
las grandes provincias de los Panches, Colimas y
Muzos. Estupendos son y admirables los juicios de
Dios, ante quien sólo no queda encoger los hombros y
arquear las cejas.
La religión de los Garrapas era adorar el sol, sin
templos, porque aunque conocían un principio
Hacedor del Universo, que con poco discurso
cualquiera alcanza este conocimiento, tan envueltos
andan en tinieblas, que más es por abusos y
supersticiones que les dan los demonios, ellos se les
aparecen en varias figuras y les hablaban. Aunque a
los indios se enojaban con ellos y los aborrecían y les
duraba este enojo por muchos días, por daños que co-
nocían con evidencia que era ellos quienes los hacían,
ocurre similar al modo que los hombres se suelen
enojar unos con otros.
No tienen santuarios, adoran las estrellas, y tienen
alguna noticia del diluvio, aunque bastante confusa,
dicen que muchos de ellos se salvaron en una arca;
reconocen haber un Dios de justicia, que es gran
Monarca del cielo y de la tierra, y que es el principio
de todas las cosas, aunque tratan al Demonio con
regalos, temblando de miedo ante él por los males que
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