Page 39 - Libro Nuestra Señora de La Estrella
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las mujeres son de bellos rostros y buen parecer, ga-
llardas y bien parecidas, aunque los hombres algo
bajos y morenos. Son buenos para hacer tratos y tienen
gran verdad en sus contratos.
En sus guerras utilizan lanzas, dardos, bastones y
flechas, pero todo limpio de veneno; usan cabellos
largos y se los cortan cuando van a la guerra. Las
mujeres los traen más largos que los hombres y
generalmente les llegan hasta los pies; ellas se adornan
bien el rostro con varias joyas de oro, en orejas, pecho
y narices; usan de sus alcoholes perfumados con lo
que realzan su hermosura, y son aficionadísimas a los
españoles. Son queridas sobremanera por sus padres y
maridos, las celan y castigan mucho por los adulterios.
Los guerreros tiene cada uno todas las mujeres que
puede sustentar y pueden hasta pasar de veinte.
El pecado nefando no se ha hallado entre ellos, no
tienen cacique por cabeza sino es que el más valiente
en la guerra. Los vencidos que cogen en las guerras los
ocupan en sus labranzas, se los comen o los venden, y
al momento de venderlos hacen tres igualas,
concertando por aparte las manos, porque trabajan con
ellas; el cuerpo en caso que sea para comérselo y la
cabeza que siempre tiene diferente precio, porque la
secan al sol la ponen por trofeo en la puerta de su
bohío.
El esclavo de manos más antiguo que está vivo
cuando muere el amo, hereda todos sus bienes y recibe
por mujer la esposa principal del amo tenía. Este debe
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