Page 35 - Libro Nuestra Señora de La Estrella
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Le preguntó el jefe indígena de qué manera
alimentaba sus hombres que jamás él había oído, ni visto.
Respondió el Capitán que comían maíz, carne de puercos y
de venados, y también comían oro. Al momento el jefe
indio se puso feliz y metió el niño dentro del bohío, salió
arrojando a sus pies un talego de algodón lleno de oro que
pesó ocho libras castellanas, diciendo: "Tomar comete ese
oro, que mientras te ocupes con eso, yo y mis indios
estaremos seguros, porque no me puedo persuadir, que no
coméis hombres." (Fray Pedro Simon, Noticias historiales
de tierra firmes, en las Indias occidentales, Tomo IV, Parte
III, Cap. XX, pág. 29.
Este relato permite discernir el terror que tenían los
indígenas del valle de Aburrá a los caníbales, similar al que
los músicas de la sabana de Bogotá, tenían a los panches.
Los cerdos han desempeñado un papel muy importante en
la evangelización, el sabor de su carne permite superar el
canibalismo.
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