Page 64 - Bitácora No 02
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Para  sucintamente  abordar  la comprensión del problema,
                  pues un estudio profundo implicaría desbordar el alcance de un

                  artículo, conviene conocer algunos presupuestos básicos:


                        Un artículo enciclopédico de la Editorial Etece, referencia a
                  la  masonería  como  “una  institución  iniciática”,  es  decir,  que

                  revela  sus  secretos  solamente  a  aquellos  que  superan ciertos
                  ritos de iniciación y forman  parte de sucesivos y  progresivos
                  anillos (niveles de grados o pistas de confianza). Editorial Etecé

                                                                         2
                  (2022), última edición, 2 febrero, 2022


                        En  un  librito interno de la Logia Armonía No  76 de Chile,
                  que es posible leer porque se encuentra disponible en la Web,
                                                                                                  3
                  intitulado: La Masonería y el Comunismo, se manifiesta:


                             Podemos  decir  que  el  comunismo  nació  en  1903  en
                        Londres, en aquel histórico Congreso en que se operó la
                        ruptura de "bolcheviques" y "mencheviques". Pero si de-
                        jamos esta acepción actual y circunstancial de comunismo
                        para  descender  a  la  entraña  misma  del  concepto,

                        descubriremos que  comunismo  equivale  y es igual  a
                        socialismo.  En efecto, etimológicamente,  comunismo
                        quiere decir la posesión de los bienes en común, y socia-

                        lismo,  su  posesión  por  la  sociedad;  en  el  fondo  es  la
                        misma cosa. (p.7)

                        También se puede leer en dicha obra, que:


                             Por lo demás, bueno será advertir que para implantar

                        el socialismo, no es rigurosamente indispensable abolir la
                        propiedad  privada,  pues  un  Estado  que  maneje  con  un
                        sentido conveniente a sus fines socialistas, la moneda, los

                        salarios  y los tributos, puede, si  lo desea, reducir dicha
                        propiedad privada a poco más que una mera palabra sin



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