Page 46 - La Galeona de Cádiz
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Al mando de los artilleros
                  estaba el condestable (maestro
                  artillero), que se ocupaba antes de
                  salir el buque de que todos los

                  cañones tuvieran munición  y
                  avíos suficientes. Al subir los
                  cañones a bordo, indicaba dónde
                  debían situarse, poniendo los de
                  ánima abierta (falconetes o
                  bombardas) en las cubiertas
                  superiores y los de ánima cerrada
                  en las inferiores. Establecía los
                  turnos de guardia de los artilleros
                  junto a la caja de mechas y cerca
                  del fogón con un cuerno lleno de
                  pólvora, y con la orden de

                  mantener siempre dos botafuegos
                  encendidos y dos apagados, para
                  el caso de tener que utilizar la
                  artillería con urgencia. Todos los
                  artilleros dormían en cubierta.

                        Asignaba a cada uno de sus
                  hombres un cañón específico,
                  responsabilizándolo de su

                  mantenimiento. En caso de
                  combate, dirigía a los artilleros y



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