Page 326 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
P. 326

¿Dónde  está  Francisco?  –  preguntó  la
               madrina.

                    No lo sé. Hace un rato todavía estaba aquí.


                    No apareció, y Jacinta y yo fuimos a
               buscarle,  no  dudando  ni  un  momento  que
               estaría  sentado  junto  al  pozo  ya  tantas  veces
               mencionado.

                    Francisco, no  bebiste el aguamiel. La
               madrina te llamó muchísimas  veces,  pero  no

               apareciste.

                    Cuando  tomé  la  copa,  recordé  de  pronto
               hacer  ese  sacrificio  para  consolar a  Nuestro
               Señor; y mientras bebíais, me escapé aquí.


                    Anécdotas y canciones


                    Entre  mi  casa  y  la  de  Francisco  vivía  mi
               padrino  Anastasio,  casado  con  una  mujer  de
               bastante edad a quien el Señor no había dado
               descendencia.  Labradores  muy  ricos,  no
               necesitaban  trabajar.  Mi  padre  le  llevaba  las
               cuentas  y  se  hacía  cargo  de  la  labor  y  de los
               jornaleros.  En  agradecimiento  por  eso,  tenían

               especial predilección para conmigo, sobre todo
               la  dueña  de  la  casa a  quien  llamaba  madrina
               Teresa.  Si  no  iba  a  su  casa  durante  el  día,
               tenía  que  ir a  dormir  durante  la  noche,  pues


               320
   321   322   323   324   325   326   327   328   329   330   331