Page 34 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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secreto  de  la  hija  del  Rey  está  todo  en  su
               interior».

                     Y,  en  cuanto  comencé  a  penetrar  en  su
               sentido, decía:


                     Mi secreto es para mí.

                     ¡Pero  ahora,  ya  no  es  así!  Inmolada  en  el
               altar de la obediencia, digo:

                     Mi secreto pertenece a Dios. Lo deposité en
               sus  manos;  que  haga  de  él  lo  que  más  le
               agrade.


                     Decía, pues, el sr. Dr. Galamba:

                     Señor  Obispo,  mándele  que  diga  todo,
               todo; que no oculte nada.

                     Y V. Excia. Rvma., asistido ciertamente por

               el divino Espíritu Santo, pronunció la sentencia:
               Eso  no lo mando. En  asuntos  de secretos,  no
                            2
               me meto  ¡Gracias a Dios! Cualquier otra orden
               me  habría  sido  una  fuente  de  perplejidades  y
               escrúpulos.



               2  Efectivamente, el Sr. Obispo, en esta ocasión no quiso
               dar mandato de  obediencia para escribir la tercera
               parte del secreto; lo que sí, hizo mas tarde, cuando
               Lucía lo escribió, el 3 de enero de 1944.


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