Page 363 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
P. 363

Al  llegar  a  casa  de  la  sra.  Emilia,  se  nos
               presentó           la        mencionada              muchacha,
               acompañada  ya  de  su  padre,  de  aspecto
               bastante  mejor  sin  aquella  apariencia  de
               nerviosismo y de tan extraña flaqueza. Venían
               a  agradecer  la  gracia recibida,  pues  según

               decían  no  había  vuelto a  sentir  el  importuno
               hipo.

                     Todas  las  veces  que  pasé  más  tarde  por
               allí,  siempre  esta  buena  familia  me  venía  a
               mostrar su agradecimiento, diciendo que estaba
               completamente  curado,  que  no  había  sentido
               más el menor asomo de hipo.


                     Regreso de un hijo pródigo

                     La otra, era una tía mía, casada en Fátima,
               de nombre Vitoria, que tenía un hijo que era un
               verdadero  hijo  pródigo.  No  sé  por  qué hacía
               tiempo que había  abandonado la  casa de  sus

               padres, sin saberse lo que había sido de él.

                     Un  día  mi  tía,  muy  afligida,  fue  a Aljustrel
               para  que  pidiese  a  Nuestra  Señora  por  aquel
               hijo suyo. No encontrándome, hizo el encargo a
               Jacinta.  Esta  prometió  pedir  por  él.  Pasados
               algunos  días  el  hijo  volvió  a  casa  pidiendo
               perdón a sus padres; y después fue a Aljustrel
               a contar su desventurada suerte.





                                                                              357
   358   359   360   361   362   363   364   365   366   367   368