Page 358 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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Entonces, adiós, Francisco, hasta el Cielo.
Adiós, hasta el Cielo.
Y el Cielo se aproximaba. Allá voló al día
siguiente 107 a los brazos de la Madre Celestial.
No se puede describir mi nostalgia. Es una
espina triste que atraviesa mi corazón a lo
largo de los años. Es el recuerdo del pasado
que siempre resuena en la eternidad.
Era de noche, y yo plácida soñaba con él
tan festivo, suspirado día celestial.
Y un enlace en gran porfía,
Entre nosotros y los Ángeles se daba.
¡Qué áurea corona –ninguno imaginaba–
De flores que la tierra producía,
Que igualase a la que el Cielo ofrecía
En angélico primor que el cariño dejaba!
De labios maternos... gozos, sonrisas,
En el celeste paraíso... vive en Dios,
De amor encantado, de gozos soberanos,
Pasó estos años... tan breves... ¡Adiós!
107 Este «día siguiente», fue el 4 de abril de 1919.
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