Page 353 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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para ir al Cielo.
¡Entonces mira! Allí no te olvides de pedir
mucho por los pecadores, por el Santo Padre,
por mí y Jacinta.
Sí, lo pediré; pero escucha: esas cosas
pídelas antes a Jacinta, que yo tengo miedo de
olvidarme cuando llegue junto al Señor. Y
después, ante todo, lo quiero consolar.
Un día, de madrugada, temprano, su
hermana Teresa viene a llamarme: Ven deprisa,
Francisco está muy grave y dice que te quiere
decir una cosa.
Me vestí corriendo y allá fui. Pidió a la
madre y a los hermanos que saliesen del
cuarto, puesto que era secreto lo que me
quería comunicar.
Salieron y entonces él me dijo:
Es que me voy a confesar para comulgar y
morir después. Quería que me dijeses si me
viste hacer algún pecado y que fueses a
interrogar a Jacinta si ella me vio hacer alguno.
Desobedeciste alguna vez a tu madre –le
dije–, cuando ella te decía que te quedases en
casa y tú te escapabas para estar conmigo o
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