Page 348 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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Al llegar a Fátima, me dice Francisco:
– ¡Oye!, mientras vas a la escuela, yo
quedo con Jesús escondido, y le pido eso.
Al salir de la escuela fui a llamarle y le
pregunté: ¿Has pedido aquella gracia a Nuestro
Señor?
Sí, la he pedido. Dile a tu hermana Teresa
que dentro de pocos días él regresará a casa.
Efectivamente, de allí a algunos días el
pobre rapaz estaba en casa, y el día 13 fue con
toda la familia a agradecer a Nuestra Señora la
gracia que había recibido.
Otro día, al salir de casa noté que
Francisco andaba muy despacio. ¿Qué tienes? –
le pregunté–. Parece que no puedes andar.
Me duele mucho la cabeza y me parece
que me voy a caer.
Entonces no vengas; quédate en casa.
No me quedo. Prefiero quedarme en la
iglesia con Jesús escondido, mientras tú te vas
a la escuela.
Uno de aquellos días, cuando Francisco, ya
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