Page 346 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
P. 346

donde,  desde  lo  alto  de  una  mesa  y  encima
                una silla, era fácil subir al desván).


                     Otros casos

                     Como ya dije, mi tía vendió su  rebaño

               antes que  mi madre.  Desde  entonces,  por  la
               mañana y antes de salir, enseñaba a Jacinta y a
               Francisco  el  lugar  donde  tenían  que  pastar  los
               animales;  y  ellos  tan  pronto  como  podían
               escaparse, me iban a buscar allí.

                     Un  día,  al  llegar,  los  encontré  allí,
               esperándome.


                     ¿Cómo habéis venido tan pronto?

                     He  venido  –respondió  Francisco–,  pero  no
               sé  por  qué;  antes  no  me  importabas  mucho;
               venía a causa  de Jacinta; pero ahora  por las
               mañanas ya no puedo  dormir  con  tanta prisa
               como tengo de estar contigo.


                    Pasados los días 13 de las apariciones, en
                vísperas de otros días 13, nos decía:

                    Atended,  mañana  me  escapo  al  roquedal

                del  Cabezo, y vosotras  lo más pronto posible
                os  vais  allá. ¡Ay  Dios  mío!,  yo  estaba  ya
                escribiendo  las  cosas  de  su  enfermedad,  ya
                muy  cerca de la muerte;  y  ahora  mismo  veo



               340
   341   342   343   344   345   346   347   348   349   350   351